lunes, 28 de octubre de 2013

Sobre el texto "Cultura como Información" de Jesús Mosterín...

El filósofo bilbaíno, Jesús Mosterín, se pregunta sobre el porqué y el sentido que la información tiene en nuestras vidas, para ello parte de la premisa de que los seres humanos y la información que manejan en sus existencias comparten un intenso vínculo.  Para tratar de desenmarañar esta unión comienza analizando en profundidad el concepto y los orígenes de la  Cultura en el primer capítulo de su obra Filosofía de la Cultura. Para ello comienza realizando un completo análisis etimológico de la palabra cultura en el que descubre que la palabra en su origen latino era utilizada para hacer referencia a la acción de cultivar. Con el paso del tiempo el uso de éste término fue derivando hasta ser utilizada para hacer alusión al gusto que las personas con una buena educación tenía por la lectura de novelas, asistencia a conciertos, obras de teatro, o exposiciones de pintura.

En resumen, 
la cultura abarca todos los conocimientos, capacidades y hábitos adquiridos en sociedad”. 
Por tanto, la cultura no es un factor que se herede genéticamente de generación en generación sino que el ser humano es capaz de adquirirla por aprendizaje social aunque esto conlleve un consecuente gasto de tiempo y energías. En la construcción de la propia cultura personal, la información juega un papel primordial, ya que ésta aporta al individuo los mensajes y los datos necesarios sobre cómo debe adaptarse a su circunstancia particular. Esta información, al contrario de lo que afirma en relación a la cultura, sí se obtiene por herencia biológica, además de por supuesto obtener por el propio aprendizaje.

Así Mosterín llega a la conclusión de que la cultura es información transmitida por aprendizaje que puede ser de diversos condicionantes sociales, tales como son el grupo o familia y la escuela. Además la información que un ser humano acumula en su persona no puede formar parte de la cultura hasta que no es transmitida.

Tras leer el texto de Mosterín he podido observar cómo el filósofo realiza un interesante y concienzudo análisis de la información que nos revela la estrecha unión que guarda con la cimentación de nuestra identidad, de nuestro conocimiento, y en definitiva de nuestra cultura.

Sería interesante por tanto investigar si la relación información-cultura se cumpliría cuando tratamos de comprender por qué algunos sectores de la sociedad poseen un escaso nivel cultural. Si esta ecuación influiría en el desarrollo del nivel intelectual de esos individuos y si lo hiciera, las consecuencias que un mayor acceso a la información conllevaría en esos determinados grupos de individuos.

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